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Durante los últimos años y con la cada vez mayor concienciación con el reciclaje y las consecuencias del cambio climático, están apareciendo nuevos conceptos para definir nuestro consumo. Es en este contexto en el que aparece el término “consumo responsable”.
Este tipo de consumo se relaciona con el pensamiento crítico, la preocupación por la calidad de los alimentos que consumimos, la ecología y las generaciones futuras.
El consumo responsable se define como la adquisición de productos o servicios en base a diferentes factores. Entre ellos, su calidad-precio, al impacto ambiental, social y la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de las empresas que los producen. Es decir, se define como la práctica de consumo consciente de productos respetuosos con el medio ambiente y los derechos humanos.
Además de esto, también responde a la adquisición de artículos que cubran unas determinadas necesidades reales. Es decir, las necesidades básicas que presenta la sociedad, huyendo de comportamientos relacionados con el consumismo exacerbado.
En realidad, se trata de un movimiento que se originó como una herramienta de presión que respondía a los impactos sociales y medioambientales. Actualmente, aunque mantiene su esencia y valores originarios, se ha convertido en una filosofía y estilo de vida.
Los dos ejes del consumo responsable
El consumo responsable se está consolidando como un estilo de vida que adopta unos hábitos de consumo relacionados con la economía social. A raíz de esta definición se extraen 2 vertientes sobre las que se crea esta corriente: la conservación de la sociedad y el medioambiente.
En realidad, se trata de conceptos que se alimentan entre sí. El consumo de productos ecológicos y respetuosos con el medioambiente responde a la preocupación por las consecuencias del calentamiento global y el cambio climático. A su vez, esta preocupación deriva de la cada vez más nombrada falta de recursos como consecuencia de la sobreproducción en condiciones desfavorables para el medio.
Esta preocupación culmina con la preocupación por la sociedad ante la falta de recursos que cubran sus necesidades básicas. El consumo responsable se relaciona con la economía solidaria, por lo que también se defiende la importancia de consumir productos de comercio justo que aseguren la relación comercial voluntaria entre empresarios y trabajadores.
Criterios para el consumo responsable
Para saber si se está haciendo un consumo responsable, se han definido una serie de preguntas relacionadas con los valores que envuelven este término. Entre ellas, destacamos:
Como veis, se trata de preguntas básicas que buscan despertar en el consumidor reflexiones en torno a las condiciones de consumo y el uso de los productos y servicios que adquiere.
Además de en lo que hemos incidido hasta ahora, el consumo responsable también defiende respetar el ciclo de vida de los productos. De esta forma, se busca un mayor aprovechamiento de los recursos naturales, evitando la sobreexplotación de los mismos.
En esencia, se trata de encontrar el equilibrio entre la producción y consumo de productos con una producción sostenible y respetuosa. Reducir el consumo de artículos y servicios innecesarios es fundamental para conservar los recursos y respetar la vida útil de cada uno de ellos.