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La alimentación ecológica es un tipo de alimentación sobre la que cada vez, encontramos más información. De forma intuitiva, nos aproximamos a este concepto y lo identificamos como uno relacionado con el medioambiente. Pero, ¿qué características tienen los alimentos ecológicos?
Quizás, como consecuencia del uso del término “ecológico”, nos quedamos a las puertas de todos los procesos y beneficios que engloba este tipo de alimentación.
En realidad, el origen de estos productos, más allá de relacionarse con la salud, lo hace con el respeto por los animales y la conservación del medioambiente. De hecho, estos alimentos son adquiridos por los grupos veganos y vegetarianos, que defienden el bienestar animal.
Los productos denominados como “eco” o “ecológicos” tienen una característica principal definitoria: no están modificados genéticamente. Durante el cultivo de este tipo de productos en el sector agrícola, se respetan los ciclos naturales de cada una de las plantaciones.
Generalmente, los productos procedentes de cultivos ecológicos o ganadería ecológica, cuentan con un sello ecológico de calidad que los identifica y diferencia del resto de alimentos convencionales.
El consumo de productos ecológicos, como hemos comentado, no únicamente se reduce a frutas y verduras, sino también a otros productos como la carne. En ambos casos (ganadería y agricultura ecológica), lo que sí que es fundamental destacar es el nulo uso de pesticidas y fertilizantes. En las producciones ecológicas no se tratan los cultivos ni alimentan a los animales con ningún tipo de producto químico o artificial.
Esto hace que los productos resultantes de estos procesos ecológicos sean respetuosos con el medio ambiente y se considere que tienen una mayor calidad nutricional, al no haber estado manipulados genéticamente o expuesto a elementos químicos.
Como hemos definido en el apartado anterior, los productos ecológicos se consideran beneficiosos para el medio ambiente y para la salud de los que los consumen. Por lo tanto, por un lado obtendremos que, a través de estos procesos la contaminación del medio disminuye. En este sentido, los más pequeños resultan beneficiados ya que les permite crecer en un entorno en el que se cuida el aire y el medio en el que crecen.
Por otro lado y en relación a los beneficios asociados a estos productos, destacamos:
Los alimentos ecológicos tienen más nutrientes beneficiosos que los convencionales para el organismo infantil. El uso de productos químicos en los productos vegetales o sintéticos hacen que pierdan diferentes propiedades, por lo que resulta imposible beneficiarse de todas sus propiedades.
De hecho, se relacionan los productos ecológicos con el buen funcionamiento del metabolismo. Esto se debe al incremento de nutrientes que suponen estos artículos frente a los productos convencionales.
Este punto se relaciona con el anterior. El que reciba todos los nutrientes que le sea posible, hará que sus defensas aumenten, en consonancia con la salud general de su organismo.
En el caso de los niños, sus sistemas inmunológicos se consolidan durante los primeros cinco años de vida. Como consecuencia, resulta idóneo que comiencen a consumir productos ecológicos durante este período.
Como consecuencia del proceso que siguen los alimentos ecológicos, su calidad suele ser mayor. Los productos químicos que se utilizan para potenciar las características de las frutas y verduras, así como durante su cultivo, hace que estas absorban, en cierta medida, los productos que se utilizan.
Frente a los alimentos manipulados genética o artificialmente, los que respetan los ciclos naturales presentan un sabor más fresco y natural. Por lo tanto, se considera que adquieren una mayor calidad frente a los productos convencionales.